Concejos prácticos para corregir a tu perro:
La disciplina.
Reconoce la disciplina como una forma más de amor. El amor se traduce
en responsabilidad, en enseñar a diferenciar lo que es correcto de lo
que esta mal. No ayuda ser ambiguo, recompensa el buen comportamiento y
censura las malas prácticas. ¿SI esta mal hecho por qué premiarlo?
Recuerda que corregir no es maltratar es ayudarlo a se mejor.
La constancia.
Se trata de educar, y esto es todo un proceso. Insiste en mostrarle
pacientemente lo que es correcto y lo que no. El entrenamiento y
obediencia se construye con paciencia y trabajo.
El toque.
Un toque intenso, preciso, rápido, fuerte pero no brusco, ayuda a
distraer la mente cuando hay tensión. Pero no es algo que deba ser
frecuente, para eso esta la correa.
No preventivo.
La palabra No debe ser usada con frecuencia para mostrarle al perro
desde cachorro lo que no es correcto. Esto ayudará a prevenir
comportamientos indeseados. Se debe preocupara no desgastar la palabra,
esta debe ser precisa. Si es necesario el no se puede complementar con
una acción, por ejemplo retirar el perro.
La correa.
Cuando pasean tu perro se convierte en seguidor, no permitas que se
distraiga confrontando con otros perros u olisqueando el piso. Corrige
oportunamente para que no se intensifique un mal comportamiento. Es
cuestión de prevenir. Recuerda que jalar hacia arriba intensifica el
comportamiento negativo, la corrección con la correa debe procurar
hacerse más horizontal. Una vez se tenga el comportamiento deseado la
correa se debe relajar.
Distinguir faltas graves.
Hay entrenadores que sugieren usar una palabra alterna al tradicional
“no” y reservarla solo para aquellas ocasiones que ameriten una sanción
mayor. Por ejemplo usar la palabra STOP solo cuando haya una falta grave
y asociarla con una actitud que demuestre el desagrado y gravedad del asunto. Puede complementarse con un sacudión fuerte debajo del cuello.
Una sola acción bastará no hay que excederse.
La recompensa. La
comida, las caricias y las buenas palabras están reservadas como
recompensas para una buena actitud no para recompensar la mala conducta.
Estar atento a los signos.
Cuando el olfato está adelante el cerebro también lo está, si el perro
retrae la cabeza, no es una buena señal, pues el olfato y el cerebro
también pasan a un segundo plano. La cola entre las patas muestra
inseguridad.
Equilibrio mental, salud física.
El ejercicio es una responsabilidad que no se puede evadir, es un
compromiso inherente a tener una mascota. Hazle es garantía de
equilibrio mental y ayuda a su buen comportamiento.